Periscope, adolescentes y una madre enfurecida

Periscope, adolescentes y una madre enfurecida
Familias | 20-Jul-2016
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Ayer Internet se inundó con un único vídeo: la reacción de una madre cuando su hija utiliza Periscope y ella trata de conocer por su cuenta en qué consiste eso. La mala suerte y la preocupación de la madre hicieron el resto, y todos los que vimos el vídeo nos sentimos de un modo u otro identificados. Veamos lo que sucedió.

Ya hace tiempo hablamos de uno de los servicios online que más tirón han tenido entre los adolescentes: Periscope. Pero ayer se hizo viral una de las reacciones que mejor muestran lo que ocurre actualmente en ese triángulo amoroso entre menores-tecnología-padres.

Tweet de la Policía Nacional

Se trata de un vídeo en el que una madre irrumpe en la habitación de una adolescente en la que ésta se encuentra realizando una retransmisión por Periscope junto a una amiga. Las chavalas de inicio no estaban haciendo nada malo ni diferente a lo que muchas chicas de su edad hacen en el día a día, conectarse a esta aplicación y hablar. Hablar de nada, porque la verdad es que estas retransmisiones suelen ser bastante simples y anodinas (aunque en la conversación previa parece que las chicas hablan de algún uso de la tecnología para insultar a una de ellas).

Hasta donde hemos podido comprender, esta irrupción de la madre se debe a que se preocupó y, pese a no conocer mucho de las nuevas tecnologías, trató de conocer de primera mano lo que es eso de Periscope. La mala suerte hizo que en lugar de ver el perfil del Museo del Prado o de algún programa de televisión o radio fue a dar con una retransmisión en la que un usuario se mostraba desnudo (algo totalmente en contra de las condiciones de uso de Periscope pero que al tratarse de emisiones en directo es muy difícil de controlar más allá de las denuncias que hagan los usuarios).

Madre preocupadaSin conocer mucho sobre este servicio, y viendo esta inapropiada muestra, la pobre madre decidió que el uso de Periscope se había acabado para su hija. Y por si era poco, mientras se llevaba el móvil de su hija por el pasillo no paraba de decir lo cansada que estaba de los móviles y de mostrar lo perdida que se sentía respecto a la tecnología y el uso que su hija le daba.

Pese a que la pobre hija tampoco estaba haciendo nada malo, todos nos hemos sentido identificados y nos hemos solidarizado con esta madre, especialmente los que nos dedicamos a tratar de dar a conocer la tecnología, sus riesgos y las formas de hacer un buen uso de ella. Y es que esta misma situación es la que se nos relata en cualquier momento en el que nos juntamos con otros padres y madres. Una brecha tecnológica entre generaciones que causa una mezcla de impotencia y desesperación que algunas veces lleva al bloqueo y la inacción y otras a arranques de ira que son igualmente negativos.

Guía de mediación parentalEl primer problema que podemos detectar es que estas chicas disponen de un dispositivo con acceso a Internet desde una habitación en la que encuentran un momento de privacidad/intimidad mientras que su madre desconoce totalmente en qué consiste el uso que hacen de ese dispositivo y esa conexión. Se trata de algo que siempre comentamos, igual que nos preocupamos de saber dónde van, con quién y qué hacen fuera de casa, deberíamos conocer esos aspectos cuando están en casa, porque a fin de cuentas la posibilidad de contacto con otras personas es mayor en casa usando Internet que en la calle sin usar la Red.

El segundo problema, al margen de la mala suerte en la búsqueda de información (con lo que nos hubiera gustado que hubiera visitado nuestro blog J), es la reacción de ira y sofoquina de la madre. Es totalmente comprensible (más aún tras lo que vio la pobre mujer), pero debemos tenerlo muy claro, pase lo que pase lo de perder la calma y tirarnos de los pelos debe ir por dentro. Para hablar con nuestros hijos debemos tratar de mantener las formas por más que por dentro estemos temblando o más enfadados que nunca. Si no actuamos así lo único que podemos lograr es un enfrentamiento y una pérdida de confianza que lleve a que si algún día nuestros hijos necesitan nuestra ayuda para resolver un problema prefieran tratar de arreglarlo por su cuenta (por lo general empeorándolo) por miedo a nuestra reacción.

Lo cierto es que probablemente, y tras ver el malentendido y la repercusión que el vídeo ha tenido, esta madre y esta hija se sienten a hablar sobre el uso de las nuevas tecnologías, los riesgos y las mejores formas de afrontar estas situaciones. Puede que haya un primer momento de incomodidad, pero con el interés que ha mostrado esta madre y el toque de humor que ha aportado la reacción en redes sociales es seguro que esa charla distendida y con más tranquilidad llegará.

Por nuestra parte sólo podemos decir que ánimo, un aplauso por esa madre que muestra su preocupación y a partir de ahora a tratar de afrontar estas situaciones con más frialdad. Y por supuesto, a leernos mucho y con atención para conocer los riesgos de las nuevas tecnologías en manos de nuestros hijos y, sobre todo, las mejores formas de prevenirlos. Para ello, además de este blog, os recomendamos nuestra Guía de mediación parental.

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