Llegó febrero, hay que aplicar los propósitos de seguridad para 2016

Llegó febrero, hay que aplicar los propósitos de seguridad para 2016
Familias | 1-Feb-2016
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Estos días ya pensamos en los disfraces de carnaval de nuestros hijos y no nos acordamos de que hace 4 días estábamos en plenas navidades y habíamos decidido una serie de propósitos, entre ellos implicarnos en su uso de internet.

Los gimnasios vuelven a la normalidad, los coleccionables ya no nos hacen tanta gracia y ya no recordamos que nos propusimos hablar con los chavales sobre lo que ven y hacen en internet y pasar más tiempo con ellos cuando navegan, aunque solo sea para empezar a estar informados.

Se trata de algo típico, nos ocurre todos los años, pero ya llega febrero, es hora de ponerse manos a la obra y no perder más tiempo.

Para empezar debemos asegurarnos de que este nuevo ímpetu no se nos pase en los próximos 15 días. Para ello tenemos dos estrategias, por un lado anotar todo lo que queremos hacer al respecto, por otro recordar constantemente la importancia de esta tarea tan simple.

Empezando por lo último: no, por mucho que tratemos de engañarnos sabemos que no tenemos tanto conocimiento de lo que nuestros hijos hacen y se encuentran cuando están con su ordenador, la tablet o con el teléfono móvil. Lo que sí sabemos es que, aunque en su cuarto sólo estén ellos, ellos nunca están solos. Hablan con amigos, conocen gente, discuten, comparten opiniones y preocupaciones… y todo a través de Internet sin necesidad de salir de su cuarto.

Imagen de comunicación entre padre e hijo

En cuanto a concretar lo que queremos y debemos hacer, lo mejor es tener una lista, y el número 1 es sacar tiempo para leer esta Guía de mediación parental. 15 minutos, con eso le habremos podido al menos echar un vistazo, nos aclarará muchas dudas y nos ayudará a tener nuevas ideas sobre lo que hacer. Aun así, aquí tenemos otros posibles apuntes en la lista:

  1. Ser consciente de que tengo que usar dos armas, la comunicación y la restricción.

Estar con ellos siempre que se conecten no es posible y simplemente dedicarnos a prohibir cosas no sirve de nada. Por eso tenemos que establecer unas normas pero también (y sobre todo) hablar con ellos para que no nos vean como dictadores que solo les limitan, que nos vean como alguien que sabe algo (aunque solo sea un poco) de la vida, con informática e Internet por medio o sin ellas. Así, en caso de problemas acudirán a nosotros con mayor facilidad y confianza.

  1. Hablar con ellos sobre los riesgos de creerse todo lo que vean en Internet y que nos cuenten su experiencia y lo que opinan.
  2. Hablar con ellos sobre los riesgos de contactar con desconocidos por Internet, conocer su vivencia y la de sus amigos (muy importante porque para ellos son unos referentes) además de sus estrategias cuando un desconocido contacta con ellos.
  3. Hablar con ellos sobre los riesgos de aportar demasiada información o datos y fotos inapropiados para Internet. Seguro que en esto ellos también nos pueden contar algún caso que conocen y así les podremos ayudar antes de que haya problemas.
  4. Establecer un entorno seguro para los más pequeños:
    1. Ubicar el ordenador en un lugar común para evitar posibles usos poco recomendables ya que saben que les podemos ver (pierde efectividad cuando los menores tienen smartphone o una tableta que usar en cualquier lugar de la casa).
    2. Limitar el acceso a internet en el caso de menores de 6 años. En edades tempranas lo más adecuado puede ser limitar el uso de internet a las webs y servicios conocidos y que consideremos adecuados.
  5. Establecer unos horarios y momentos de uso. Por ejemplo una hora tope para dejar de utilizar los dispositivos o unas tareas a terminar antes de poder usarlos.
  6. Establecer tareas y actividades permitidas a cada edad, según lo que creamos apropiado para ellos siguiendo nuestro propio criterio.
  7. Navegar con ellos, es el mejor modo de conocer lo que hacen y sus reacciones en caso de tener problemas. Esta labor se complica con los adolescentes (más aún que la comunicación), por eso es importante empezar desde la infancia. Esto también implica mantener una relación de confianza que nos permita ser parte de sus contactos en redes sociales.
  8. Revisar lo que ellos hacen. Ya que no siempre podemos estar con ellos es recomendable echar un vistazo, por ejemplo, a los historiales de búsqueda y de navegación. Eso sí, hay que recordar tener mano izquierda en caso de necesitar hablar con ellos por algún problema.
  9. Utilizar los recursos técnicos disponibles, tanto los dirigidos al uso de internet por los menores como los generalistas. Entre estos recursos debemos tener en cuenta desde configuraciones como los usuarios limitados hasta programas de control parental.
  10. Confiar. Todas las medidas de supervisión son positivas, pero finalmente deberemos confiar en nuestros hijos, sabiendo que su buen criterio y la confianza que hayamos generado harán que los posibles problemas sean menores y sobre todo que ellos no duden en acudir a nosotros para buscar consejo o soluciones. Al final tienen que aprender por sí solos.

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