Juguetes con cámaras integradas y aplicaciones móviles, ¿cómo los controlamos?

Juguetes con cámaras integradas y aplicaciones móviles, ¿cómo los controlamos?
Familias | 21-Dic-2016
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Desde hace tiempo los juguetes electrónicos se han hecho un hueco en nuestras casas y en las peticiones de cumpleaños y Navidades de nuestros hijos. Está claro que tienen unas posibilidades impensables en otros juguetes más convencionales, pero cuando incluyen la opción de conectarse a Internet o a un dispositivo móvil, debemos estar al tanto de sus implicaciones para la seguridad de nuestros hijos… y la nuestra.

Las pasadas navidades ya os comentamos algunos posibles riesgos de los juguetes conectados, como el acceso a contenidos inapropiados, el contacto con desconocidos y la recopilación de información del menor y su familia. Ahora echemos un ojo a los catálogos de juguetes que están circulando… ¿hay algo que nos pueda preocupar?

 

Tablets y teléfonos móviles

Siguen siendo uno de los regalos estrella ¡y eso que no son juguetes! Abren un mundo de posibilidades educativas y lúdicas, pero al mismo tiempo suponen un gran reto a nivel de acceso a contenidos, contacto con otras personas, difusión de información e imágenes privadas, etc.

  1. Si piden uno de estos dispositivos, quizás debamos preguntarnos primero por su utilidad/necesidad y el grado de madurez del menor, más allá de si tiene edad para tener móvil o si todos sus amigos tienen tablet menos él.
  2. Si finalmente llega el regalo, tengamos claro como configurarlo para minimizar los riesgos, conozcamos las peculiaridades de los sistemas Android y de los iPhone y iPad.
  3. Es recomendable llegar a un acuerdo familiar de carácter educativo sobre el buen uso de la tablet o el buen uso del móvil.

 

Pacto familiar para el buen uso de un móvil Pacto familiar para el buen uso de una tablet
   

 

Juguetes con cámaras

Se trata de juguetes que pretenden imitar las nuevas tendencias entre los adultos, trasladándolas al público infantil y juvenil. A pesar de ser tan diferentes entre sí (por ejemplo cámaras de acción, smartwatches o relojes inteligentes, drones, cámaras y palos selfie…) tienen dos características en común, que utilizadas de forma inconsciente pueden traerles serios problemas: la disponibilidad de cámara (y micrófono), y la conexión a Internet (directamente o a través de un teléfono o tablet).

Smartwatch o reloj inteligente

Para evitar problemas, conviene que en casa hablemos sobre ello y estemos de acuerdo en seguir unas pautas sencillas:

  1. Respetar a los demás, no sacar fotos a nadie que no quiera, borrar las fotos si se lo pide alguien que sale en ellas, cuidar la privacidad de los demás y no sólo de sus amigos, sino de cualquier persona, también de sus padres, hermanos, abuelos… Las fotos o vídeos de la intimidad familiar pueden traernos consecuencias al resto de miembros de la familia.

  2. Cuidar su propia imagen (no sacándose fotos que no les gustaría que viera cualquier persona, por ejemplo los padres, abuelos, profesores, vecinos), evitar dar información privada como contraseñas (si se graban desbloqueando el móvil, entrando en cuentas de redes sociales), detalles íntimos (fotos desnudos o en ropa interior, confidencias y secretos), localización (la puerta de casa, las vistas desde las ventanas), etc.

  3. Controlar la conexión con otros dispositivos (teléfono, tablet, ordenador), para que únicamente se haga con dispositivos propios, no sobre los de amigos u otras personas a fin de evitar que esas imágenes y vídeos queden en su control. Seguir las mismas pautas de precaución a la hora de compartir las imágenes, sólo las que sean apropiadas y con las personas que se desea, pues se pierde el control de todo lo que se comparte.

Dron con cámara

 

Juguetes con aplicación para móvil o tablet

Empieza a ser habitual encontrarse juguetes (por ejemplo robots programables, peluches conectados, vídeos y animaciones stop motion…) y otros productos dirigidos a menores que ofrecen aplicaciones móviles (apps) gratuitas para extender las funcionalidades del producto, reforzar la imagen de marca y fidelizar la clientela. Sin embargo, estas posibilidades llevan consigo nuevos riesgos por lo que debemos prestar atención a su configuración:

Ejemplo de permisos solicitados por una aplicación móvil complementaria a un juguete

  1. Revisar los permisos de las aplicaciones: evitar instalar nada que pueda ser arriesgado, por ejemplo si solicita permisos excesivos para su propósito o no explica los motivos por los que los necesita. En caso de disponer de un sistema operativo que permita anular permisos individuales (por ejemplo Android versión 6), se pueden limitar aquellos que consideremos excesivos.

  2. Controlar la información pública o de perfil: en algunos casos las apps pueden pedir crear una cuenta de usuario para utilizar sus funciones. Conviene informarse de qué información solicitan y si se va a hacer pública.

  3. Cuidado con las opciones de comunicación: algunas apps pueden incluir el contacto con otros jugadores, con el mismo juguete o con cualquier teléfono móvil o tablet, de modo que los menores deben evitar el contacto con desconocidos, tratar a sus amigos con respeto y cuidar los mensajes e imágenes que comparten.

 

En conclusión, si combinamos juguetes, cámaras e Internet, tenemos muchísimas más posibilidades de juego, aunque también riesgos... Más vale que sigamos las mismas pautas de precaución que con los propios móviles, tablets y redes sociales.

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