Hacia una escuela cibersegura: ¿en qué punto nos encontramos?

Hacia una escuela cibersegura: ¿en qué punto nos encontramos?
Educadores | 24-Nov-2015
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La escuela debe ser el eje central para promover entre los menores el uso seguro y responsable de las TIC, educándoles y fomentado su experiencia positiva en los entornos escolares.

El mundo virtual ya forma parte de nuestras vidas, y en especial, de las de los jóvenes. Ellos, más que nadie, se comunican, se expresan y se exponen a través de las nuevas tecnologías e Internet entremezclando sus entornos físico y virtual en un continuo. La adopción de estas tecnologías de la comunicación (TIC), cada vez a edades más tempranas, conlleva la adaptación de sus reglas sociales y de sus relaciones con el entorno. Por ello es necesario que todos los agentes sociales trabajemos para lograr que los menores disfruten de entornos seguros y que se vean menos involucrados en situaciones conflictivas.

 

La escuela como eje central: educar y fomentar una experiencia positiva

Sin obviar la responsabilidad de los padres y el nivel de seguridad que se debe exigir a los servicios digitales, es opinión general que la escuela debe ser el eje central para promover entre los menores el uso seguro y responsable de las TIC. Por su potencial para educarles, y porque el entorno escolar es, junto a la familia, el principal espacio para sus relaciones de convivencia. A este respecto, desde hace tiempo se viene señalando la necesidad de incluir de forma sistematizada (curricularmente) la correspondiente formación en los centros escolares y el fomento de su experiencia positiva en este entorno, desde la Comisión Europea a través de la «Estrategia europea a favor de una Internet más adecuada para los niños», hasta más recientemente en las conclusiones de la «Subcomisión de estudio sobre Redes Sociales de la Comisión de Interior» (2015) del Congreso de los Diputados y la «Ponencia conjunta de estudio sobre los riesgos derivados del uso de la Red por parte de los menores» (2014) del Senado.

En este sentido, la Ley Orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), establece en su preámbulo que el uso responsable y ordenado de las nuevas tecnologías por parte del alumnado debe estar presente en todo el sistema educativo. E incorpora en su currículo básico de la Educación Primaria, de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, la competencia digital como de obligada adquisición y acreditación. En el caso de Educación Primaria, en el área de Ciencias Naturales, se evalúa el conocer y utilizar las medidas de protección y seguridad personal que se deben utilizar en el uso de las TIC. Mientras que en los currículos de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, como elemento transversal, se deben incorporarán elementos curriculares relacionados con las situaciones de riesgo derivadas de su inadecuada utilización. A su vez, la LOMCE permite a las comunidades autónomas, a través de asignaturas de libre configuración autonómica, incluir materias que complementen el currículo.  Es el caso de Andalucía, que acaba de incluir en el currículo de primaria el área de «Cultura y práctica digital», y en la que se aborda, entre otras cosas, la concienciación en la importancia de la seguridad en Internet.

 

Las competencias digitales del profesorado

Si tenemos en cuenta que la adquisición por parte del alumnado de las competencias digitales está ligada de manera directa con las competencias del profesorado, toma especial relevancia el «Marco Común de Competencia Digital Docente» publicado en 2014 por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). Este proyecto tiene como objetivo principal que los profesores conozcan, ayuden a desarrollar y evalúen la competencia digital de los alumnos y que ellos mismos tengan la competencia necesaria para usar recursos digitales en sus tareas docentes. Una de las cinco áreas competenciales es la Seguridad, que incluye las competencias de «Protección de dispositivos», «Protección de datos personales e identidad digital», «Protección de la salud» y «Protección del entorno». Además de incluir otras competencias más transversales, como por ejemplo la evaluación de la información o la interacción en el medio digital, también necesarias para el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías.

 

Plantear soluciones integrales

Por último, conviene destacar que para fomentar en el entorno escolar una experiencia positiva de los menores en el uso de las TIC parece no bastar solo con la educación. En este sentido, también es necesario avanzar para adaptar la gestión integral de la escuela a la nueva realidad digital, lo que implica revisar los proyectos educativos, las normas de organización y funcionamiento, y en definitiva, todo lo relacionado con el marco de convivencia. Desde la securización de los entornos digitales, pasando por protocolos de actuación en caso de ciberacoso escolar, hasta programas de alumnos ayudantes, entre otros muchos, son los nuevos elementos que se exigen a las escuelas para caminar hacia una escuela cibersegura.

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