Habilidades sociales, clave para prevenir problemas también en Internet

Habilidades sociales, clave para prevenir problemas también en Internet
Familias | 14-Sep-2016
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A pesar de que normalmente nos centramos en los aspectos más técnicos en lo que se refiere a la protección y uso seguro de las TIC por parte de nuestros hijos, sin duda existe otro apartado muy importante para este uso seguro y se refiere al crecimiento personal de los menores. El desarrollo de sus habilidades sociales y personales es clave en la protección.

Como siempre planteamos, por más que usemos herramientas y configuraciones que busquen elevar la seguridad de nuestros hijos al máximo, en el comportamiento con las TIC lo más importante suele ser eso, el comportamiento. Y ese comportamiento podrá ser positivo y adecuado a medida que les instruyamos y eduquemos, pero también a medida que desarrollen una serie de habilidades individuales y de crecimiento personal, no sólo conocimientos.

Todas estas habilidades son de gran importancia para que su relación con otras personas sea positiva en muy diferentes ámbitos de la vida, desde evitar discusiones y malentendidos en casa hasta erradicar de raíz  el ciberacoso en las escuelas. Obviamente las principales situaciones que ayudarán a evitar son las que suponen una importante interacción con otras personas (por ejemplo las ya mencionadas), pero también en otras como posibles fraudes y estafas online e incluso infecciones por virus y violaciones de la privacidad.

 

Habilidades sociales

Al hablar de habilidades sociales nos referimos a la capacidad de interactuar con los demás, de establecer amistades o relaciones positivas y, especialmente, de resolver conflictos. Y todo ello independientemente de que el contexto sea online o cara a cara.

Imagen decorativa sobre habilidades sociales, autoestima

Los expertos señalan este aspecto como clave en la prevención de casos de bullying y ciberbullying. Por un lado, se detecta que, obviamente, los acosadores carecen de habilidades sociales positivas ya que tienen a establecer una relación de dominación, en muchos casos no conocen otra forma de socializarse que aquella en la que alguien está por encima de otros y decide abusar de ellos.

Por otro lado, las víctimas suelen mostrar también un desarrollo imperfecto de sus habilidades sociales, ya que no son capaces de responder adecuadamente y generar un entorno social en el que mantenerse seguros. Incluso en algunos perfiles su forma de relacionarse e integrarse en un grupo es la de asumir un rol de víctima.

Y, finalmente, los testigos tampoco cuentan con unas habilidades sociales plenamente desarrolladas, ya que son capaces de presenciar este tipo de abusos y no actuar en defensa de las víctimas.

 

Empatía

Dentro de las habilidades sociales destaca la empatía, ya que es la habilidad que en mayor medida podría evitar las situaciones de ciberacoso y conflicto.

 

 Saber ponerse en la piel de los demás

Imagen decorativa sobre empatía

Saber ponerse en la piel de los demás es importante en cualquier aspecto de la vida, pero en el caso de las TIC lo es más aún, ya que en las interacciones online solemos perder de vista a las personas con las que hablamos. Esta característica de la comunicación online tiene dos efectos principales:

  • Por un lado perdemos buena parte de los elementos de comunicación que hacen más preciso el sentido e intención de lo que decimos (nos falta la entonación, los gestos de la cara, el movimiento de las manos…). Así, las probabilidades de malentendidos aumentan considerablemente, ya que lo que escribe una persona puede ser entendido de forma muy diferente según quién lo lea o cómo se encuentre en el momento de leerlo.

  • Por otro lado tendemos a olvidar que al otro lado de la pantalla hay otra persona con sus sentimientos y sensibilidades. Esto hace que nuestro lenguaje pueda ser más brusco que el que emplearíamos si viésemos la cara de con quien hablamos, e incluso llegamos a no ser conscientes de la reacción de esa persona ya que no podemos verla.

Además, las relaciones online tienen otras peculiaridades, como una selección del entorno que acaba polarizando las opiniones. Al elegir con quien hablamos y con quien no a golpe de un simple clic (cosa que en la vida fuera de internet no ocurre tan fácilmente) muchas veces acabamos relacionándonos sólo con quienes opinan como nosotros, llegando a creer que todo el mundo está de acuerdo con lo que pensamos. Y a esto se suma que algunas aplicaciones y servicios fomentan esta selección mostrándonos preferentemente las publicaciones de aquellos con quienes más interactuamos.

Todo esto nos lleva a perder buena parte de la empatía, pero su desarrollo es clave para que el comportamiento de los menores a través de las TIC sea respetuoso con los demás y ellos puedan comprender las consecuencias y efectos que tienen sus acciones sobre otros.

 

Gestión de las emociones y de los enfados online

Otra de las características básicas de la actual comunicación online es la inmediatez. Si a esta inmediatez se le añade una dosis de impulsividad (algo que no es exclusivo de los menores pero sí característico de ellos) y se pone todo en un contexto en el que los chavales buscan su posicionamiento social (por ejemplo en la adolescencia), nos encontraremos con un sinfín de discusiones y problemas que se podrían haber evitado.

 

 Evitar respuestas en caliente

 

Es muy importante que los menores aprendan a gestionar los enfados y discusiones en internet sin que se lleguen a convertir en una escalada de conflictos sin salida. Un consejo que siempre resulta de utilidad es tratar de evitar esa inmediatez en la comunicación online, no responder a mensajes o publicaciones hasta pasados unos cuantos minutos (media hora por ejemplo). Así evitarán contestar en caliente y moderarán sus respuestas.

 

Asertividad

En línea con la gestión de emociones y la resolución de conflictos, podemos remarcar la asertividad. Se trata de la habilidad de relacionarse con otras personas defendiendo los derechos y posiciones propios sin olvidar ni limitar los de los demás. Obviamente, esta actitud favorece la conciliación de cualquier roce o conflicto, ya que implica unos niveles de empatía que permiten conocer la situación del otro (y respetarlo), y al mismo tiempo se evita la pasividad que podría abrir puertas a abusos por parte de otras personas (es decir, respetarse uno mismo).

 

 Respetar y respetarse

 

Obviamente, esta habilidad implica muchas otras, especialmente la comunicación positiva para que así se puedan plantear opiniones y sentimientos sin ofender ni culpabilizar a las personas con las que se quiere negociar una solución a un problema.

 

Autoconocimiento

Para llegar a una resolución de conflicto y una actitud asertiva es necesario tener un buen conocimiento de uno mismo, de lo que se quiere y de lo que se hace. Así, alguien que no sea capaz de comprender cuáles son sus actitudes nunca podrá saber realmente como afectan a los demás y cómo éstas pueden generar barreras que impidan una relación cordial y respetuosa.

 

 Conocerse a uno mismo

Imagen decorativa sobre el autoconocimiento

 

Autoestima y confianza en uno mismo

Otro aspecto clave del desarrollo personal que resulta de gran importancia para un comportamiento online adecuado es la autoestima. En muchas ocasiones, los atacantes se aprovechan de una baja autoestima en los menores para lograr sus objetivos.

 

 Quererse a uno mismo

 

Esta situación es de gran relevancia en casos como el grooming y el contacto con comunidades peligrosas, ya sean de captación para grupos violentos o en comunidades que promuevan actitudes que deriven en daños personales (autolesiones, grupos probulimia o proanorexia, etc.), pero tampoco puede olvidarse en los casos de bullying y ciberbullying, donde además de aprovechar una baja autoestima se trata de reducirla más aún.

Un menor que no tenga una baja autoestima será menos susceptible de mantener actitudes y prácticas de riesgo como la excesiva exposición en Internet, la búsqueda constante del reconocimiento externo o la focalización en mostrar su aspecto físico para conseguir esa valoración. A su vez, una alta autoestima evitará en buena medida las consecuencias de situaciones como el acoso o las burlas, lo que a su vez desmotivará a los agresores.

 

Espíritu crítico

Imagen decorativa sobre espíritu crítico

Finalmente, remarcaremos el espíritu crítico como una de las habilidades más importantes. Su relevancia se debe a que llevará a los menores a reflexionar ante cualquier situación, aprendiendo con el tiempo a valorar lo que realmente dicen y quieren las demás personas, lo que pueden llegar a interpretar de sus propias palabras y a distinguir entre lo real y lo falso.

De este modo, el espíritu crítico les ayudará a evitar caer en fraudes y estafas muy extendidas en Internet y bastante obvias a poco que uno se pare a pensar en ellas. Además, aprenderán a valorar las intenciones de otras personas y se podrán proteger ante ofrecimientos o mensajes de acosadores y personas con objetivos ocultos.

 

En conclusión, las habilidades sociales son fundamentales en el proceso de crecimiento de los menores, también en el ámbito digital. Nosotros, como padres y madres, podemos reforzar su desarrollo en el día a día de nuestros hijos, hablando con ellos con naturalidad y sobre todo siendo un modelo para ellos.

Si cada día les tratamos con respeto y si nos ven exigiendo respeto por parte de los demás (respondiendo adecuada y proporcionadamente ante problemas y provocaciones, o preguntándonos si un anuncio es más o menos cierto) estamos dándoles el mejor ejemplo para que desarrollen sus propias habilidades para relacionarse con los demás.

Por último, no nos olvidemos de que nosotros, como ellos, también somos humanos y a veces todos cometemos errores. En estos casos debemos aceptarlos, aprovechar para mejorar el conocimiento sobre nosotros mismos y seguir adelante. ¿Acaso la vida no es un aprendizaje continuo?

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