Ana y Mía, la anorexia y la bulimia en Internet

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Familias | 26-Jul-2018
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¿Tu hijo busca en Internet dietas de adelgazamiento e información relacionada con bajar de peso?, ¿observas que ha cambiado su comportamiento y cada vez come menos? Las modas, el cine, el actual canon de belleza reflejado en influencers y resto de referentes para nuestros hijos, así como el constante bombardeo de dietas y culto al cuerpo, provocan que muchos adolescentes acaben llegando a contenidos inadecuados en Internet y se sumerjan en el mundo de Ana y Mía. ¿Sabes en qué consiste, cómo prevenirlo o qué hacer si tu hijo es víctima de ello?

¿Cómo llega un adolescente a convertirse en Ana o en Mía?

En la actualidad la imagen física ha cobrado gran importancia, hasta el punto de que existen valores en la sociedad que relacionan directamente la apariencia física con el éxito de una persona en las distintas facetas de su vida. Con el buen tiempo nuestro cuerpo está más expuesto ante los demás, provocando que aumenten las inseguridades y complejos que surgen durante la adolescencia. El entorno incentiva además el culto por la delgadez, con continuos mensajes que recuerdan que es posible lucir buena figura antes del verano, como si se tratase de una maratón con cuenta atrás y adelgazar fuese la meta.

Movidos por este cúmulo de factores, muchos adolescentes terminan haciendo búsquedas premeditadas relacionadas con la pérdida de peso. Son numerosos los contenidos sobre dietas en Internet, accesibles para cualquiera de manera fácil, incluyendo aquellas sin ningún tipo de control ni supervisión, a pesar de las graves consecuencias que esto puede ocasionar.

Aquellos contenidos que hacen apología de la bajada de kilos en tiempo record con consejos extremos, se catalogan como “Pro-Ana y Pro-Mía” (a favor de la anorexia y de la bulimia respectivamente). Suelen aparecer de manera abierta a través de portales, canales o perfiles en las redes sociales y sus recomendaciones ponen en riesgo físico y mental a quienes las siguen.

El adolescente establece la primera toma de contacto a través de este tipo de plataformas llegando a intimar y sentirse comprendido, para posteriormente continuar ese contacto de manera más privada, bien a través de mensajería instantánea o de redes sociales, donde solo es posible acceder con la aprobación del “experto del tema” que asume el rol de líder.

En muchas ocasiones, también ocurre que el adolescente no llega a estos contenidos de manera premeditada, sino que éstos aparecen enmascarados en juegos (como por ejemplo Miss Bimbo), foros o canales de éxito entre los adolescentes.

¡Te ayudamos a identificar portales Ana y Mía!

Las primeras fases de estos desórdenes alimentarios pueden pasar desapercibidas en el entorno más cercano del afectado. Al igual que ante los ojos de un adolescente, movido por el único deseo de adelgazar, las prácticas recomendadas pueden parecer inocuas. En este sentido, el trastorno de Ana y Mía llega a ser incluso más dañino y avanzar más deprisa que la tradicional anorexia y bulimia, dado que existe un contacto con otras personas que aprueban y retroalimentan al adolescente normalizando la situación.

Estas páginas presentan unas características comunes:

  • Terminología específica: Es habitual que los seguidores se reconozcan bajo el apodo de príncipes y princesas, que hablen de purgar en lugar de vomitar, así como que camuflen la anorexia llamándola Ana y la bulimia llamándola Mía. Utilizan frases en “clave” como: “ayer hice tres Mías” para compartir con el resto que vomitó tres veces y justifican las prácticas extremas como un “estilo de vida”.
  • Cercanía: Algo muy característico es que este tipo de contenidos aparecen escritos en primera persona, donde el autor asume el papel de “experto en el tema”, aportando aquello que supuestamente a él le funcionó.
  • Recomendaciones extremas: Este tipo de comunidad peligrosa pone en grave riesgo a sus seguidores con recomendaciones como: ingerir hielo y alimentos muy fríos, usar laxante después de las comidas, rociar la comida con detergente lavavajillas y comerla para pasar a odiarla, cortarse o autolesionarse para “distraer el hambre”, beber agua con sal para provocar el vómito, vendarse fuertemente el abdomen, incluso tomar medicamentos que son prescritos para enfermedades relacionadas con la diabetes o el colesterol.
  • Tablas de medidas: Los contenidos Ana y Mía se basan y aportan a modo de guía una serie de tablas con medidas y pesos, donde los valores que aparecen distan mucho de los que la Organización Mundial de la Salud considera como saludables.
  • Motivación: Acaparan al seguidor de tal modo que se presiona grupalmente a quien intente “rendirse” y dejar atrás la comunidad. Se castigan las muestras de debilidad y existe jerarquía dentro de los seguidores, donde “las Anas” están por encima de “las Mías”, ya que han vencido la debilidad de acabar ingiriendo alimento.
  • Fotos con cambios de peso: Los trucos y recomendaciones suelen aparecer apoyados con fotos donde se muestran cambios extremos del “antes y después” (lo que se conoce como thinspo o imágenes inspiradoras), provocando que el espectador empatice y piense que él también puede conseguirlo.
  • Pertenencia a un grupo: Se comunica de manera que los seguidores se sienten parte de un grupo que se apoya y se comprende ya que todos tienen el mismo fin, adelgazar. Además, para reconocerse fuera de la red como “príncipes y princesas”, visten pulseras en la muñeca izquierda de color morado (para identificarse como Mía= bulímica) o rojo (para identificarse como Ana=anoréxica).
  • Hashtags: Como ya te contábamos en un artículo anterior, utilizan en sus contenidos hashtags propios de esta comunidad con los que es posible llegar también a los grupos cerrados en redes sociales realizando una simple búsqueda. Entre los más comunes se encuentran: #Mía, #Ana, #ProAna, #ProMía, #Ed (siglas de “eating disorders” ), #Thinspiration, #Thinspo y #Size0.
  • Retos: El líder a menudo desafía a sus seguidores proponiendo retos, como por ejemplo: “las carreras de kilos”, que consisten en bajar varios kilos en un tiempo muy corto, la “hoja A4“, que consiste en conseguir que la cintura sea más estrecha que el ancho de un folio, también el Belly Button Challengedonde el seguidor debe de ser capaz de pasar un brazo por detrás de su espalda y tocar su ombligo o el Collarbone en el que hay que ser capaz de hacer una especie de collar colocando monedas en la clavícula, lo que requiere estar extremadamente delgado.

¿Qué podemos hacer?

En la actualidad, es difícil acabar con estas páginas, pues en cuanto se consigue cerrarlas, migran a una nueva llevándose a sus seguidores. En España, actualmente no existe una norma que regule este tipo de páginas, aunque Cataluña está estudiando legislarlo.

Como pautas preventivas es importante reforzar la autoestima de nuestros hijos y trasmitir valores relacionados con la subjetividad de la belleza y la propia aceptación. Además, nosotros debemos ser un ejemplo para ellos en estos aspectos.

Es importante realizar una adecuada mediación parental en la que observemos cuáles son sus intereses, así como qué tipo de contenidos consumen. Esta labor la podemos complementar apoyándonos en herramientas de control parental que permiten entre otras funciones, el filtrado de contenidos.

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  • Si nuestro hijo es víctima de este tipo de prácticas, no debemos cuestionarle, pues es evidente que el problema le ha superado. Además, es necesario mantener un clima de confianza que nos ayudará a que se sincere con nosotros para poder atajar estas malas prácticas buscando soluciones a la situación, como puede ser recurrir a la ayuda profesional.

  • Desarrollar sus capacidades críticas. Es fundamental que se acostumbre a contrastar información, buscar otras fuentes fiables o recurrir a adultos de confianza ante dudas o preocupaciones, antes de asumir cierta información o ideas como verídicas o inocuas.

  • Desde los centros escolares: Fomentar las actividades deportivas, así como hábitos de alimentación saludable y trabajar aspectos como la tolerancia, la igualdad o el respeto, con independencia de las diferencias físicas entre personas.

  • Desde las diferentes plataformas (Facebook, Twitter, Google, Microsoft, etc.): Apoyarse en el acuerdo con el que cuentan con la Comisión Europea para promover un código de conducta que combata con más eficacia y rapidez la proliferación de contenidos inadecuados. Generar contraargumentos que permitan a la audiencia reflexionar desde otro punto de vista y reportar a las propias plataformas la existencia de este tipo de comunidades también son acciones que nos ayudarán.

  • Línea de Ayuda de IS4K. Ante las primeras señales de búsqueda de este tipo de contenidos a través de las tecnologías y desajustes alimentarios, no dude en buscar asesoramiento especializado en la Línea de Ayuda (900 116 117). También puedes hacernos llegar cualquier contenido peligroso o perjudicial para los menores en Internet a través de nuestra Línea de Reporte.

¿Conocías la existencia de este tipo de comunidad y su modo de actuar?, ¿aún tienes dudas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios de este artículo o a través de nuestro teléfono gratuito y confidencial, 900 116 117!

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